Emprendedores 2019


Josselyn Parma Almonacid

CON EL SELLO DE LO HECHO “COMO EN CASA”
Cafetería y Pastelería Di Parma es la evolución natural del emprendimiento familiar que lidera desde 2011 Josselyn Parma Almonacid, una mujer que ha hecho realidad uno de sus sueños, con uno de los mejores lugares para degustar productos propios de la alta pastelería y en un acogedor local ubicado en un pionero rincón peatonal de Frutillar.

Cristino Winkler 437 local 8,Frutillar

+56 65 2 421774

dulcesparma@gmail.com

   

Cafetería y Pastelería Di Parma es la evolución natural del emprendimiento familiar que lidera desde 2011 Josselyn Parma Almonacid, una mujer que ha hecho realidad uno de sus sueños, con uno de los mejores lugares para degustar productos propios de la alta pastelería y en un acogedor local ubicado en un pionero rincón peatonal de Frutillar. “Compartir un café siempre será una buena idea” o “El día es eso que comienza después de un buen café” son algunas de las reflexiones que, a diario y a modo de estiloso graffiti, sugiere Josselyn Parma Almonacid, al interior de la Cafetería y Pastelería Di Parma, donde podrás degustar exquisitas delicatessen gracias al ingrediente “hecho como en casa” que no te dejarán indiferente. Cafetería y Pastelería Di Parma es un espacio familiar, enfocado al mercado local y regional, integrado a un pintoresco patio peatonal ubicado en calle Cristino Winkler, en Frutillar Alto, rompe el monótono ir y venir de los transeúntes que a diario deambulan por el sector céntrico. Exquisitas y diversas tortas, kuchenes, pie de limón, apple strudel, cheesecake, brownies, croissants, entre muchos otros, son las estrellas indiscutidas de una sugerente carta, protagonizada también por sabrosos sándwiches y postres que se complementan a la perfección con bebidas calientes y frías. Esa es la propuesta de Cafetería y Pastelería Di Parma, donde Josselyn destaca que sus ingredientes secretos son la preparación casera y la influencia alemana característica de la zona, dando cuerpo a una cocina típica, con identidad y que ha ganado fama y prestigio entre los habitantes de esta localidad lacustre. “Soy frutillarina de nacimiento y en mi familia siempre todo lo que se cocinaba era hecho en casa, con productos que incluso provenían de la propia huerta”, cuenta mientras da los toques finales a una de las tortas que a diario hace, guiada con los secretos culinarios de Victoria y Patricia, su abuela y su madre, respectivamente. Ya un poco más relajada, aunque sin desconectarse completamente de su cocina, Josselyn se da tiempo para contar los orígenes de su emprendimiento, el cual – dice – surge de la mezcla entre necesidad e inquietud. “Viví durante casi 8 años en España. A mi regreso me puse a trabajar porque tenía necesidades que suplir pero también la aspiración de iniciar una nueva etapa en mi vida. Trabajé en distintos lugares y oficios. Uno de ellos fue en la cafetería del Teatro del Lago, donde fui garzona, fue ahí donde comenzó a tener más fuerza la idea de un negocio propio”, cuenta. Hasta esa época sus preparaciones circulaban entre familiares, vecinos y uno que otro conocido que por recomendaciones llegaban hasta la puerta del hogar de los Parma Almonacid. Pero también, la cafetería del teatro se convirtió en cliente, transformándose en una vitrina que terminó por impulsar con renovada fuerza el incipiente negocio, hasta que llegó el día en que se atrevió a dar el salto. Renunció a su trabajo, arrendó un pequeño local y “echó a andar” el negocio. Los resultados no se hicieron esperar. El trabajo y la perseverancia fueron ingredientes esenciales para el éxito del emprendimiento, aunque también procurando innovar al incorporar productos que escapan de la tradicional pastelería. En 2016 se atrevió a dar un paso mayor, arrendando el local donde hoy día se encuentra y que se ubica en un pintoresco rincón. “La misma gente te va guiando y orientando para dar el siguiente paso. Sólo hay que saber escuchar y leer el mercado. Por ejemplo, nuestros clientes nos decían que sería ideal tomarse un café, un chocolate caliente o un jugo para acompañar un trozo de pastel o küchen”, relata. Un apoyo importante para el desarrollo de su emprendimiento es el que le brindó Sercotec, entregándole los recursos necesarios para adquirir la implementación fundamental para comenzar esta nueva etapa del negocio. Pero si de apoyo se trata, la emprendedora destaca el que le ha brindado su familia, Patricia, su madre; Joaquín, su hermano; Constanza, su hija; y Matías Rodríguez, su pareja. También destaca a su equipo de colaboradores, quienes son responsables en gran parte de las metas que se han ido cumpliendo. Actualmente, Josselyn se encuentra ad portas de abrir una panadería artesanal Di Parma, con identidad propia y productos locales, con el fin de retomar una elaboración más tradicional, privilegiando nuevas técnicas en el rubro panadero, donde prevalezcan los productos e ingredientes con materias primas más nobles.