Emprendedores 2019


Andrea Jofré Vásquez & Leila Oyarzún Juri

VIVO ÓPTICA… PARA VER Y VIVIR MEJOR
Decididas a romper paradigmas e imponer un nuevo y renovado estilo, dos empoderadas mujeres han logrado salir adelante en el competitivo mundo de las ópticas.

Av. Juan Mackenna 1004 , Local H, Osorno

64 2 242410

vivooptica@gmail.com

   

Imponer un nuevo estilo en el mundo de los servicios oftalmológicos, a través de productos exclusivos y de calidad pero sin dejar de abarcar algunas líneas más económicas, es lo que se han propuesto Andrea Jofré Vásquez y Leila Oyarzún Juri con la Óptica Vivo, emprendimiento que definen como la materialización del anhelo por surgir en el mundo de los negocios. Ubicada en avenida Juan Mackenna 1004, local H, a un costado del Hotel García Hurtado de Mendoza, en la ciudad de Osorno, Vivo Óptica llama la atención por su estilo audaz y jovial, demostrando fehacientemente que desde hace rato el uso de anteojos se ha convertido en una parte esencial de la personalidad de la gente, por lo que sólo hay que atreverse a innovar, para que éste fundamental accesorio proyecte también la imagen deseada. “Trabajamos con anteojos y cristales de primera calidad no solo porque son un accesorio que ayuda a mejorar la calidad de vida, sino también porque sabemos que pueden transformarse en una prolongación de la imagen”, dicen mientras exhiben anteojos y gafas de las más afamadas marcas. Desde su óptica, Andrea y Leila saben también que el emprendimiento es una forma y estilo de vida pero que se debe llevar muy internalizado para alcanzar el éxito propuesto. Aquella decisión que marcaría sus vidas estuvo antecedida por varias conversaciones previas, las que junto con afianzar los lazos de amistad que exige una aventura de esta naturaleza, despejó también el camino hasta definir con claridad el tipo de negocio. “Leila me propuso la idea y decidimos tirarnos el piscinazo”, cuenta Andrea. En efecto, pese a que la administración corre por cuenta de Andrea, Leila es la ideóloga de la óptica. “Como estoy vinculada profesionalmente a la oftalmología siempre soñé con tener un negocio como éste. Tal vez requería la confianza necesaria que me pudiera entregar una socia y así sucedió”, relata Leila, Tecnóloga médico con mención en Oftalmología y que se desempeña en Centro Clínico Oftalsur. EL VALOR DE EMPRENDER “Desmotivarse cuando te tramitan significa que aún no estás preparado para emprender”, dice Andrea, de profesión abogado quien se desempeñó por una década como defensora penal en la Defensoría Penal Pública. A eso Leila, agrega “lo que vale es ser insistente y perseverante, es decir, si te caes, volverte a parar una y otra vez, y todas las veces que sea necesario”, dicen casi al unísono. El testimonio de estas emprendedoras cobra mayor sentido cuando recuerdan una serie de obstáculos que tuvieron que sortear antes de abrir su negocio. Primero, transcurrieron diez meses hasta que finalmente inauguraron un 25 de junio de 2018, demorando particularmente por la búsqueda de un local que les resultara atractivo. Luego de encontrarlo, tuvieron que reacondicionarlo para dejarlo en condiciones óptimas, lo que exigió cumplir una serie de requerimientos ante la Municipalidad, el SII y la autoridad sanitaria. “Fue un proceso lento porque siempre faltaba algún documento”, recuerda Andrea. Ayuda fundamental fue Claudia Arancibia, vendedora de la óptica, quien contribuyó apoyando férreamente a Leila y Andrea, “ella nos aportó toda la experiencia que nosotras no teníamos en el negocio, específicamente el funcionamiento técnico y cotidiano”, señala Andrea. Sin embargo, no fue lo único porque además surgieron algunos inconvenientes a raíz de la numeración que sufrió a avenida Mackenna tras su remodelación. “Si hasta las boletas y las órdenes de trabajo las tuvimos que volver hacer producto que el número no correspondía”, agrega Leila. Tras un poco más de un año de trabajo, ambas socias y amigas se declaran contentas y satisfechas con esta experiencia porque han enriquecido sus vidas. “Ser tu propia jefa tiene sus ventajas pero también impone una serie de obligaciones que hay que estar dispuestas a cumplir”, destaca Leila. A ello agrega Andrea “es cierto, hay que estar disponible los sábado para levantarse temprano y venir a trabajar pero igual la flexibilidad horaria es una gran ventaja más cuando en mi caso tengo dos hijos pequeños”. De esta manera, estas amigas y socias trazan su propio camino en el mundo del emprendimiento, apostando por consolidar un negocio que se vislumbra auspicioso pero que nunca las hará dejar tener los pies bien puestos sobre la tierra.