Emprendedores 2019


Valeria Soto Aros & Felipe Salazar Flores

MATRIMONIO QUE TRABAJA UNIDO, PERMANECE UNIDO
La Negra Restobar es el emprendimiento que lidera el matrimonio Salazar-Soto, quienes el 2016 crearon un atractivo local en Llanquihue que conjuga una sabrosa gastronomía con una exquisita cocktelería, oferta que se potencia gracias a su privilegiada ubicación en la renovada costanera con vista al lago y a la trilogía de volcanes de la cuenca más emblemática de la Décima Región.

Errazuriz 517, sector el cisne, Llanquihue

+569 93178942

lanegra.resto@gmail.com

 

Quién dijo que manejar un negocio en pareja no es garantía de éxito. Es que si el matrimonio es un contrato solemne por qué no prosperar también en este otro ámbito y, de paso, derribar mitos tan arraigados en nuestra sociedad. Y ahí están Valeria y Felipe, de 31 y 29 años respectivamente, quienes a menos de un año de firmado el sagrado vínculo, van de viento en popa gracias a La Negra Restobar, un lugar muy especial para disfrutar de un grato momento de esparcimiento en la hermoseada costanera de la localidad de Llanquihue. ”Optamos por un restobar porque queríamos renovar la oferta que se puede encontrar en esta ciudad que muchas veces es mirada como el patio trasero de Puerto Varas”, dice Valeria como preludio a una historia que reafirma que estamos frente a llanquihuanos de corazón y dignos emprendedores que buscan trazar su propio camino en el mundo de los negocios. Según sus relatos, La Negra Restobar se encuentra en un inmueble que data de la década del 50, construido con nobles maderas de laurel y que a lo largo de sus casi cien años ha cobijado negocios de los más diversos rubros e, incluso, como residencia de más de alguna familia. “Cuando lo arrendamos, gracias a que su dueño ha tenido una fe casi ciega en nuestras capacidades, decidimos hacer una decoración a un costo económico no menor, pero su propietario nos pidió que no modificáramos la estructura del inmueble. Decidimos entonces pintarla pero al lijar descubrimos y nos maravillamos con las decenas de capas de pintura que ha recibido a lo largo del tiempo porque aquí han funcionado oficinas comerciales, hoteles, discoteques, panadería, radio y hasta un templo religioso”, cuenta Felipe, mientras vamos descubriendo ese estilo rasguñado de paredes multicolores que le brindan una decoración con sello patrimonial. EMPRENDER HA SIDO LO SUYO Pero el emprendimiento en este joven matrimonio no es algo nuevo. Muy por el contrario, siempre ha estado presente. Es más, cada uno proviene de familias emprendedoras. Pero si de revelar al más adelantado, ahí sobresale Valeria, que un día y por amor decidió dejar sus estudios de Psicología para regresar a Llanquihue e iniciar un proyecto de vida junto a Felipe. Según nos cuenta, su preocupación era no convertirse en una carga, comenzando a trabajar hasta que un día, preparando sushi, decidió probar suerte con la venta de esta comida japonesa. Fue tal la aceptación que cada fin de semana aumentaron los pedidos hasta que decidieron un 13 de septiembre 2013 montar su propio local, Takumi Sushi Llanquihue -trabajando desde su casa-, el que obviamente incluyó servicio Delivery. Las ventas explotaron a tal punto que Felipe decidió abandonar su trabajo de mecánico y dedicarse también a la preparación de los apetecidos sushi y de ahí no se han detenido más. Con esa dosis de suerte necesaria, supieron que el actual local que ocupan estaba en arriendo, contactando a su propietario. Llegaron a acuerdo, el 16 de diciembre de 2017 y abrió sus puertas La Negra Restobar, con la preparación de los sushi como “caballito de batalla”. “Ocupamos nuestras redes sociales para preparar el lanzamiento del nuevo local y anunciar nuestra reconversión, por lo que comercialmente no fue como partir de cero. Seguimos con nuestra clientela más fiel y sumando nuevos clientes, gracias también a que fuimos renovando nuestra carta”, relata esta emprendedora, afirmando que sus estudios en venta del Liceo Politécnico Holanda fueron muy valiosos para el desarrollo del negocio. Si bien ambos se declaran autodidactas de la gastronomía, se han preocupado de estudiar y mantenerse lo más actualizados posible para mostrar una carta que siempre sea atractiva. En esa misma línea, han establecido contacto con algunas cervecerías artesanales de la zona , de tal forma de contribuir a dar un espacio de venta a esta bebida que ha experimentado un crecimiento notable. Los sueños de este matrimonio emprendedor, que por el momento prefieren postergar el crecimiento de la familia, privilegiando el trabajo y algún gustito por ahí (a mediados de año se arrancaron a Cancún como luna de miel), es cultivar una carta de calidad, que incluya a toda la familia y atender a más público. “Acá hay espacio para todos y nos especializamos en tener diferentes preparaciones para que todos disfruten y puedan compartir un gran momento”, señala Valeria como misión de La Negra Restobar. Y a lo que Felipe agrega el sueño de crecer porque “vemos también que Llanquihue está creciendo y cada temporada recibimos más visitas”. Por lo pronto, La Negra Restobar y todo su equipo de colaboradores, que lo conforman 15 personas, se preocupa de brindar la mejor atención a sus clientes, realizando algunas mejoras y adelantos al local para estar mejor preparados para la nueva temporada, una que de seguro traerá nuevas sorpresas y que también los sorprenderá.