Emprendedores 2019


Ana María Hurtado Morales y Martin Neumann Kappel

LUGAR PARA APRENDER A AMAR
La Granja Educativa Buena Vista esconde un mundo maravilloso a tan sólo 15 minutos del centro de la ciudad de Osorno, poniendo en valor los secretos de la vida de campo gracias a una atractiva oferta que no lo dejarán indiferente.

15,5 km del Camino a Trumao, sector Quilmahue

+569 780 68 330 / +569 769 90 038

granjaeducativa.bv@gmail.com

 

La Granja Educativa Buena Vista esconde un mundo maravilloso a tan sólo 15 minutos del centro de la ciudad de Osorno, poniendo en valor los secretos de la vida de campo gracias a una atractiva oferta que no lo dejarán indiferente. “Una muy buena iniciativa, felicitaciones”…; “Nos fascinó el lugar, los animalitos y la forma de cultivar”…; y “Un lugar encantador y muy cerquita de Osorno”… son algunos de los posteos que destacan en el hashtag #granjaeducativabuenavista, el facebook del emprendimiento que lideran Ana María Hurtado y Martín Neumann en el sector Quilmahue, a la altura del km 15,5 del camino a Trumao (Ruta U-16). Desde que nació la Granja Educativa Buena Vista se ha convertido en el lugar predilecto para muchas familias osorninas que buscan aprender y recrearse en torno a los secretos de la vida del campo, donde muy especialmente los más pequeños pueden interactuar con animales domésticos, alimentando o simplemente acariciando a conejos, cabras, ovejas, alpacas, llamas, entre otros, paseando a caballo, o apreciando faisanes, patos y un sinfín de otras aves que recorren libres el lugar. La experiencia es aún más enriquecedora visitando una rica huerta, donde se cultivan las más variadas hortalizas, o recorriendo bosques con diferentes árboles frutales e, incluso, conociendo algunas flores comestibles como caléndulas, borrajas, capuchinas, rúculas, entre otras. Todos estos productos son cultivados celosamente bajo un sistema de producción que privilegia el uso de los recursos del propio entorno, dándole énfasis a la fertilidad del suelo y a la actividad biológica del mismo, minimizando el uso de los recursos no renovables y sin emplear fertilizantes y plaguicidas sintéticos. Todo con el objetivo último de proteger el medio ambiente. MODELO DE NEGOCIO Según nos cuenta Martin, en el predio que se extiende en una superficie de 50 hectáreas, se desarrollan cuatro áreas de negocios: una producción ovina, destinada a la venta de corderos; una producción de hortalizas, con cultivos de lechugas, zapallos, ajos, cebollines, zanahorias, menta, albahaca, flores comestibles, entre otros. Con venta directa al cliente y a diferentes restaurantes de la zona; y, más recientemente, la crianza de animales domésticos, permitiéndoles implementar una granja que convoca a grandes y chicos deseosos por interactuar con diferentes especies. Además cuenta con un quincho totalmente equipado que se arrienda a instituciones educativas y empresas para diferentes celebraciones. Su complemento es Ana María, su pareja, nacida en Colombia, específicamente en Medellín, una ciudad de 2,5 millones de habitantes, por lo que reconoce sentirse cómoda con la apacible vida rural de este rincón de la zona sur del país. “Atender a la gente que nos visita es donde me siento más cómoda. Aunque también gracias a que tengo estudios en mercadeo y publicidad he podido desarrollar la imagen corporativa de la granja”, cuenta Ana María, quien es madre de dos hijos que también se han adaptado al país gracias a que han sido muy bien acogidas, tanto por la familia de Martin, como en el colegio donde cumplen su enseñanza escolar. Un aspecto que ambos destacan es la satisfacción que les brinda llevar una vida en equilibrio con la naturaleza, promoviendo una conciencia ambiental y de respeto por los animales, características que tienen, sobre todo, las más nuevas generaciones. “Pero no dejamos de impresionarnos con esos niños que nunca han tenido, por ejemplo, contacto con corderos o conejos. Nos alegra y satisface que en la granja puedan tener esa gran experiencia. Pese a que existe una mayor conciencia por el cuidado de la naturaleza, paradójicamente hay muchos pequeños que tienen una fuerte desconexión con la vida de campo”, reflexiona. La Granja Educativa Buena Vista cuenta además con todas las comodidades para recibir la visita de delegaciones de colegios e instituciones, ofreciendo el quincho con servicio de comida (opcional) y recorridos con personal especialmente preparados, quienes tras una breve inducción preliminar a todos los visitantes se convierten en los mejores guías para vivir una experiencia que de seguro jamás olvidarán.