Emprendedores 2019


Juan Henríquez Carrasco

TESTIMONIO DE UN INCANSABLE HOMBRE DE NEGOCIOS
A un costado de la Ruta 5 Sur, a la altura del ingreso a San Pablo, se levanta el más nuevo anhelo de don Juan Henríquez Carrasco, quien pronto espera inaugurar un gran restaurante y otros negocios que dan prueba que recorre la tierra de la leche y la carne.

San Francisco 560, San Pablo

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A un costado de la Ruta 5 Sur, a la altura del ingreso a San Pablo, se levanta el más nuevo anhelo de don Juan Henríquez Carrasco, quien pronto espera inaugurar un gran restaurante y otros negocios que dan prueba que recorre la tierra de la leche y la carne. “Al pie de la vaca” es el nombre del más nuevo emprendimiento que por estos días mantiene entusiasmado a Juan Leonel Henríquez Carrasco, un sanpablino muy reconocido que ha llevado adelante una serie de negocios a lo largo de su vida. Se trata de un restaurante, ubicado al costado poniente de la Ruta 5 Sur y a pocos metros del acceso a la localidad de San Pablo, donde supervigila cada detalle de un amplio local que da la bienvenida a la región de Los Lagos, con un monumento a una vaca lechera con su cría tal cual se puede apreciar en un céntrico edificio de la ciudad de Osorno. “Andaba de paseo por Buenos Aires cuando junto a unos amigos entramos a un restaurante que se llamaba Siga la Vaca, donde la especialidad era el servicio tenedor libre. Me gustó mucho ese restaurante y dije cuando yo tenga mi propio restaurante lo voy a llamar Al pie de la Vaca”, cuenta don Juan mientras nos muestra los avances que va teniendo el futuro establecimiento gastronómico que se extiende en una superficie de 350 metros cuadrados y que, según podemos observar, tendrá todas las comodidades de un buen restaurante. Pero don Juan no sólo llega a supervigilar las obras, sino también a reponer mercadería que a diario sale de una sala de ventas donde comercializa mermeladas y quesos bajo el nombre Lácteos Al Pie de la Vaca y Lácteos Panguinamun -en honor al Cacique que donó las tierras para la fundación de San Pablo-, productos que todos los días salen de su sala de maduración cercana al restaurante. UNA VIDA DE TRABAJO “Desde los 16 años que trabajo, amigo”, dice este comerciante que de seguro su día corre raudo y le faltan horas del día para trabajar. Según nos cuenta, su primer negocio nace con una carnicería, actividad que le dio el impulso para comprar un camión y que él mismo manejó para trasladar equinos a una tradicional feria del barrio estación de la ciudad de Temuco. El negocio prosperó al punto que llegó a tener una flota de siete camiones. Luego incursionó en el rubro del transporte, dedicándose a los fletes, específicamente para Molino San Pablo. Sin embargo, al cabo de cinco años decidió venderlos, invirtiendo su capital en una parcela para iniciar una pequeña explotación lechera. “Comencé ordeñando ocho vacas. Hoy, tengo un plantel de 200 que producen al año 1,3 millones de litros, los que entrego a Lácteos del Sur aunque una parte la reservo para producir mis propios quesos que son elaborados por la reconocida fábrica “La Reconquista” de don Eduardo García Barrios, cuenta este agricultor que todos los días se levanta feliz a ver sus vacas y conocer el reporte de sus dos colaboradores (padre e hijo) que manejan su lechería – dice – altamente tecnificada. Pero eso no ha sido todo. Frente al terminal de buses de San Pablo, instaló una farmacia –“un almacén farmacéutico“, dice en sus palabras– negocio que es administrado por su esposa hace ocho años, Judith Pérez, y con quien tuvo sus dos hijos: Juan y Daniela, ambos profesionales, los que han incrementado la familia con tres pequeños nietos: Josefa, Vicente y Colomba. Este inquieto emprendedor gusta también de los caballos, manteniendo hoy día tres ejemplares nada menos que en el Sporting Club de Viña del Mar, destacando uno que hace menos de un mes se vendió a Dubai por una cantidad considerable de “petrodólares”. Mientras tanto sigue ideando nuevos negocios. Es cierto. No termina uno cuando ya está hablando de otro. “La sala de venta de quesos pretendo transformarla en una boutique del queso, donde además venda souvenir para los turistas que vayan de paso, los que podrán también disfrutar de un local con comidas al paso”, adelanta indicando los fines que tendrá cada uno de los rincones del establecimiento. Pero insiste que lo principal será el restaurante, el que los días viernes, sábados y domingos ofrecerá el servicio de tenedor libre, tal como aprecio durante su travesía al cruzar la Cordillera de Los Andes. Sólo resta esperar y visitarlo ahí, a orillas de la carretera, a menos de cien metros del acceso norte a San Pablo para ver que lo que se propone, don Juan lo cumple.